El Chinear

DESCRIPCIÓN

EL CHINEAR

La música instrumental de los bailes chinos se basa en el desarrollo de un concepto sobre todo armónico, vertical, en que dos grandes masas de sonidos se suceden unas a otras, formando un espacio sonoro con una inmensa gama de sonidos superpuestos.

Los instrumentos usados para generar esta música son las «flautas de chino», instrumentos de madera o caña cuya construcción interior del tubo, debido a una técnica compleja, permite al ejecutante emitir no sólo una nota sino un acorde disonante en cada soplido. Este sonido es un elemento fundamental dentro del marco general de la música.

La flauta de chino es una flauta de un tubo, sin orificios de digitación, que se sopla a manera de zampoña. El diámetro interno del tubo está dividido en dos secciones, dejando un descanso entre ambos; esta conformación produce un sonido formado por dos notas fundamentales y una gran cantidad de armónicos agudos altamente disonantes.

La ejecución de la música está dada por una banda de flauteros ­entre 10 y 24 integrantes­ divididos en dos filas paralelas, que soplan sus instrumentos de manera conjunta, todos los de una fila primero y todos los de la otra después, a manera de respuesta, formando una sucesión interminable de dos grandes masas armónicas con un ritmo sostenido que es marcado por un bombo y un tambor. El tañedor del bombo (bombero) se sitúa al centro y atrás, cerrando el grupo, y el tamborero en el medio, entre ambas filas de flauteros.

Cada hilera de flautas está dispuesta de mayor a menor, es decir las que están situadas al comienzo son más grandes y dan un sonido de tonos graves («flautas punteras»), y así van decreciendo en su tamaño hasta llegar a las llamadas «flautas coleras», ubicadas al final de la fila y que dan sonidos mucho más agudos.

El esquema general de la música es mantenido durante largos períodos de tiempo ­entre dos y cuatro horas o más­ dependiendo del recorrido de la procesión en los distintos pueblos.

Es importante mencionar que la estética musical de la música instrumental de los bailes chinos es absolutamente ajena y contraria a la europea, es una manifestación que, en lo estrictamente musical, está relacionada a las poblaciones indígenas que habitaban la zona central de Chile antes de la llegada de los españoles.

La música de los bailes chinos está indisolublemente ligada a la danza; los flauteros de ambas filas y el tamborero hacen una danza muy característica mientras tocan, consistente en una serie de saltos acrobáticos y pasos que requieren de un gran esfuerzo físico, agachándose y levantándose de manera continua por largos períodos de tiempo. Estos movimientos son realizados al ritmo de la música bajo la coordinación del tamborero.

El “chinear”, verbo que indica la acción conjunta de tocar y danzar, inserto en un sistema ritual bien definido, es, debido a sus características, una manifestación musical cuya estructura permite inducir un cambio en el estado de conciencia (Mercado 1995-96; Mercado y Galdames 1997). Es a través de este cambio en el estado de conciencia, que todos los pueblos, mal llamados primitivos, han establecido la relación con sus divinidades. El fenómeno ha sido ampliamente estudiado por diversos investigadores (Rouget y Dobkin de Ríos). Este cambio en el estado de conciencia implica un cambio drástico en la percepción del universo y en la relación establecida con él. Este estado de trance místico permite acceder a una relación directa con la divinidad. En el caso de los bailes chinos, hay una serie de elementos que hacen que esta ritualidad esté estructurada de manera de permitir este cambio en la percepción. Estos elementos son la hiperventilación, la saturación auditiva, la repetición rítmica, el esfuerzo físico de la danza y el tañido, continuo y repetitivo, la presión psicológica, las palabras del alférez, la significación del ritual (Mercado 1995).

Ritules en Conflicto

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